miércoles 24 de agosto de 2011

10 Cosas que Odio de las Mujeres

El otro día estuve pensando en las diversas cosas que definen a una mujer como tal y hacen que las deteste. Decidí usar el cerebro para algo más que recordar historias y hacer un top ten de las cosas que odio sobre las mujeres. Y no, no pienso hacer un top 10 de sus cosas buenas o de las cosas malas de nosotros los hombres.

10 COSAS QUE ODIO DE LAS MUJERES (porque suena bonito que sean 10, sino me voy al infinito)

1. Que tengan la razón. Si cuando no la tienen son insoportables... se imaginarán lo que es cuando la tienen. Frase típica: Te lo dije

2. Que te tengan en suspenso para darte el sí o mandarte al diablo. Jode porque saben muy bien que ellas tienen la última palabra. Frase típica: Necesito pensarlo (claaaro, hasta ahí les llegan las neuronas ¿eh?)

3. Que coqueteen con alguien para obtener algo (ascensos, trabajo, aprobar una materia en la universidad, etc) y que les resulte. Frase típica: Porfis... (hijas de re mil putas...)

4. Sus caprichos ridículos que hacen que uno discuta con ellas "Pucha... pero a mí me gusta más La Cabaña de las Lilas que Burger King..." . Esa frase jamás podré sacarla de mi cabeza... y tampoco su cara cuando comencé a reírme porque, sinceramente, me causó mucha gracia lo ridícula que es.
Frase típica: ¡Ya pues!!

5. Que te salga con la famosa frase "Me he dado cuenta que estamos mejor como amigos". Claaaro pero no pudieron pensarlo antes pues no son ellas quienes se han esforzado por intentar lograr algo bonito y duradero.
Frase típica: ¿Qué?


6. Que hagan choque y fuga. Esto me emputa más aún si la mujer en cuestión es amiga mía pues se hace de una fama tan buena como Cleopatra y uno le está diciendo que no está bien que haga eso porque se ve mal y .... pero al final les importa tanto como los mensajes a la nación de Cristina. Frase típica: ¡Te prometo que no vuelve a pasar! (la promesa dura a lo mucho hasta el fin de semana)

7. Que se demoren dos horas arreglándose. Personalmente detesto esto porque yo soy de los que piensan que una mujer no necesita maquillaje pues así al natural se ve hermosa y no necesita ninguna cosa extra. Frase típica: Un ratito! Ya termino (mentira!! esos son otros 20 minutos más por lo menos)

8. Las que sienten que no hay mujer más linda que ellas. Si el sólo acto de soberbia ya es de por sí irritante, es peor si tiene motivos para creérselo... pero es MUCHO peor si la mujer es un esperpento y encima se siente una princesa. En este caso no hay frase típica, tan solo actitudes idiotas y una que otra estupidez que regurgitan de vez en cuando.

9. ¡Que les gusten los viejos!! ¡Por Dios! Entiendo que tal vez piensen que un hombre mayor es más maduro y centrado (pobres! ¿es que acaso no saben que los hombres nunca maduramos?) pero las proporciones de edad que veo últimamente son 40 y 20! Francamente no entiendo en que estarán pensando las mujeres últimamente aunque siendo que en algunas cosas son más listas que nosotros... ahh… si como no carajo jajaja. Frase típica: Es que son más maduros (jajajajajaajaja)

10. Sus amistades insoportables y ridículas. TODAS las mujeres tienen sus amiguitas y amiguitos que te sacan de quicio y no soportas, ya sea porque son insoportables, pedantes, aburridos o muy habladores. Los peores son los ex que todavía quieren algo con ellas (pero según ellas no es así) y la "mejor amiga" de esta pues, por lo general, es chismosa, hipócrita y experta en resaltar los defectos de los demás (bueno, aunque en esto último todas las mujeres son expertas). Tener que soportar a toda esta fauna a veces es necesario... o mandarla al diablo desde el inicio también funciona (y ayuda a que te ahorres unos mangos en una relación sin sentido!). Frase típica: ¡Pero son mis amigos!! (pero no los míos pelotuda)



Si a alguna chica no le gusta lo que escribí y dicen que soy un resentido o amargado.... tal vez deberían analizar un poco que tanto se parecen a lo que está aquí escrito.

miércoles 18 de mayo de 2011

Soy una mala persona

Todos tendemos a sobre estimarnos. Nos creemos que somos más buenos de lo que verdaderamente somos. Pensamos que somos más listos que la persona de al lado. Nos convencemos que somos buenos con nuestros semejantes.

Yo pensaba lo mismo. Me creía una buena persona. Mi mamá me lo decía. Mi abuela me lo decía. Mis amigos me lo decían ¿Para qué seguir preguntando si todos piensan que lo soy? Si todos lo dicen, entonces debe de ser verdad, así como todos dicen que la ONU defiende la paz y el Papa nos ama a todos.

Esto me lleva a mi primer punto ¿Las cosas tienen que ser sólo porque lo dice la mayoría?

Una vez (vamos, fueron varias veces) estuve muy enamorado. Invité a una amiga a salir. En verdad la quería y por un momento llegué a pensar lo mismo ¿por qué? pues porque la mayoría de los hombres cuando ve a una mujer piensan, erróneamente, tres cosas:

  1. Son frágiles: Siempre pensamos que tenemos que protegerlas porque son la "especie débil" y no nos damos cuenta que terminamos resultando cargantes, pesados y metidos.
  2. Me la quiero coger: Todos los hombres sentimos ganas de cogernos al 80% de las mujeres que conocemos. Por más limpios, puros y santos que seamos es un hecho que al menos vamos a imaginar alguna vez que pasaría si nos empomamos a una amiga.
  3. Le gusto: Nuestra arrogancia nos hace creer que le gustamos o interesamos a más personas de las que en verdad le importa. Las mujeres no son la excepción. Cualquier sonrisa o muestra de afecto y ya estamos pensando que le agradamos más que como sólo un amigo.
Yo caí en el tercer error. Mi amiga era muy cariñosa e incluso me dijo "te quiero mucho". Naturalmente me sentí emocionado al respecto y ya imaginaba todo tipo de formas en las que le diría que la quiero y luego vendría la trillada escena de sexo de una película yanqui. Es cierto, los hombres somos todos en verdad unos cerdos.

La invité al cine y luego a cenar. La noche no podía estar mejor. Yo estaba convencido que ese día iba a ser muy feliz, tendría una novia y que además no dormiría en casa. Cuando volvimos a su casa ella me miraba y sonreía en la puerta de su edificio. Yo naturalmente pensé "es ahora o nunca" y traté de besarla. Sin embargo,  lo que ocurrió fue lo último que me esperé. Me hizo a un lado y me miró con una mezcla de confusión, sorpresa y decepción.

Llegado ese momento dijo una de las frases que más daño nos puede hacer a los hombres "Pensé que eramos amigos"

Luego, mientras sacaba la llave para abrir la puerta, y antes que pudiera siquiera decir algo, me agregó "Me equivoqué contigo, no eres una buena persona. Eres una mala persona" y acto seguido desapareció por el lobby de su edificio.

Me quedé unos minutos parado pensando ¿Tenía ella razón para decirme que me confundí?
Tal vez era cierto lo que me decía. A partir de ese día mi vida cambió. Yo cambié. Deje de ser "bueno".

Soy una mala persona.
Lloro la desgracia ajena pero me regodeo en ella cuando estoy solo.
Disfruto cuando un niño llora porque no le cumplieron su pataleta.
Me entretiene ver llorar a una amiga cuando la dejó su novio.
Me río para mis adentros cuando llora porque su novio la engañó.
Me enaltece el ego ver destruidos los sueños de un compañero de trabajo.
Me entretiene engañar a mi familia.
Gozo cuando puedo demostrarles mi superioridad a los demás y sobre todo denigrarlos.
Me gusta despertarme al lado de una mujer y saber que ella me quiere más de lo que yo a ella.
Adoro restregarle en la cara a los demás lo que conseguí y ellos no.

Finalmente, nada me hace más feliz y miserable al mismo tiempo que contar las veces en las que he podido hacer las atrocidades que nombro líneas arriba. Porque no soy bueno, pero a veces quisiera en verdad serlo.